domingo 25 de abril de 2010

¿No le veré morir?



Ya he dicho en alguna ocasión que José Tomás no torea. Lo suyo es una cita permanente con la muerte, con quien  crfuza siempre la misma apuesta  con absoluta fatalidad.  Es como si el de Galapagar tuviera muy claro cómo debe ser su postura ideal al hacer el engaño. Si su circunstancial  (y cornúpeta)  aliado decide apostar por su propia vida, Tomás nunca corrige su tozuda disposición-

En esta ocasión el toro Navegante decidió sesgar el envite arrancando una centésima de segundo antes del momento elegido por Tomás. Mirad el video. El hombre mueve con levedad la pierna derecha pero no cambia el apoyo de la izquierda hasta que el cuerno lo levanta y le obliga.  El "no va más" estaba cantado: no se rectifica cuando el croupier ha hablado.

Su toreo, dicen, tiene dramatismo e incertidumbre. No para mí. Tengo la absoluta certeza de que él no torea. Juega. El azar es la mayor de las certidumbres.

Siempre creí que su última partida sería en su garito preferido, que también es el mío. La desangelada Monumental de Barcelona donde ví mis primeras corridas finando la década de los cuarenta. Entonces una plaza puntera. Hoy en vía muerta por la hipocresía de mayoría de los catalanes.

Pensaba yo que que la plaza recuperaría, por un instante,  su gloria con la apoteosis  de José Tomás. Pero a este paso su Ascensión será en tierras lejanas.

Nos veremos en el cielo, zona no fumadores. Quizá sus huríes sean toros, eternamente vivos, con quienes remedar su partida. Me pido tendido siete, debajo de la orquesta.

1 comentarios:

murphy dijo...

Dicen que el toro le avisó un par de veces....si es que está claro que uno no puede relajarse con el tema de las confianzas y las humildades....¡que otros no avisan!